Vicente Portillo, director creativo de ViBRAND
¿Quién es Vicente Portillo?
Soy diseñador gráfico y director creativo. Me especializo en branding y diseño estratégico para empresas e instituciones, una trayectoria que ya suma más de 30 años. Mi mirada se formó con la titulación en la Escuela de Arte de Sevilla, donde la pintura me enseñó que la verdadera fuerza de una imagen está en su capacidad de síntesis. Tras cofundar Textura Diseño Gráfico (1992-2017), decidí evolucionar hacia mi proyecto personal: ViBRAND Design. En estos años, mi enfoque ha madurado gracias a un reciclaje constante, sumando más de siete especializaciones en branding recientemente.
Esta trayectoria me permite unir el rigor de la experiencia con las metodologías más actuales. En el día a día, cuento con un equipo de jóvenes colaboradores que aportan frescura y nuevas narrativas digitales; mi papel es asegurar que cada proyecto sea tan sólido estratégicamente como relevante hoy. Mi mayor orgullo es la fidelidad de mis clientes: la prueba de que un diseño honesto y actualizado es el activo más rentable para cualquier institución o empresa.
¿Qué es ViBRAND?
Es un estudio especializado en branding y estrategia de marca con sede en Sevilla. Operamos como un partner de confianza: primero diseccionamos el negocio (posicionamiento, público y propuesta de valor) para después traducirlo en sistemas visuales con propósito.
Nuestro valor diferencial es la la estrategia: claridad, coherencia y decisiones con intención. Esta filosofía nos ayuda a mantener una relación de fidelidad con nuestros clientes, con proyectos que resisten el paso del tiempo porque nacen pensados para funcionar. En ViBRAND, mi experiencia de más de tres décadas dirige a un equipo ágil y joven, logrando marcas con una base sólida y una narrativa visual absolutamente actual.
¿Cuál ha sido vuestro mejor proyecto?
Si tengo que destacar uno por su envergadura y por lo que supuso para el diseño en Andalucía, ese es el desarrollo de la identidad para Cajasol. Este trabajo, realizado en colaboración con Fernando Sánchez, entonces en nuestra etapa en Textura Diseño Gráfico, fue un reto de gestión de marca de dimensiones mayúsculas. El objetivo era crítico: unificar la herencia y el peso histórico de dos entidades con tanto arraigo como Caja San Fernando y El Monte en un único sistema visual que resultara solvente, moderno y unificador.
Este proyecto resume a la perfección el nivel de complejidad que nos motiva en el estudio: resolver una arquitectura de marca a gran escala donde el orden y la síntesis son los únicos caminos hacia el éxito. Es especialmente satisfactorio comprobar cómo, años después de la desaparición de la entidad bancaria, la marca sigue plenamente vigente y proyectando una salud visual envidiable bajo la Fundación Cajasol. Para mí, representa el ejemplo ideal de cómo un diseño que nace de una base estratégica sólida deja de ser un simple dibujo para convertirse en un activo institucional que trasciende al tiempo.
¿Una pieza de referencia?
Es difícil quedarse con una sola porque hay campañas magistrales en todo el mundo desde hace décadas, pero elijo Con mucho acento, de Cruzcampo, por lo que ha supuesto para el branding en nuestro país. Me parece una de las gestiones de marca más valientes de los últimos años. Lo que hicieron no fue solo un anuncio, fue un ejercicio de estrategia pura que utilizó la tecnología para rescatar un legado. El uso del deepfake para traer de vuelta a Lola Flores fue un desafío técnico brutal. Se procesaron miles de imágenes y horas de vídeo para conseguir una veracidad que no resultara extraña al espectador, pero lo mejor es que toda esa innovación se puso al servicio de un mensaje muy potente sobre la identidad.
Para mí esta pieza es un referente por tres razones claras. Primero, por cómo le da la vuelta al posicionamiento de la marca: Cruzcampo deja de justificar su origen y convierte el acento en su mayor activo, transformando algo local en un valor universal. Segundo, por esa mezcla tan necesaria entre tradición y vanguardia; es exactamente lo que yo defiendo, que se puede respetar un legado histórico usando herramientas digitales de hoy para conectar con los más jóvenes. Y por último, porque consiguieron algo que pocas marcas logran: que la gente no hablara del producto, sino de valores como la autenticidad y el orgullo de las raíces en un mundo cada vez más globalizado y uniforme.


