Ana Almagro, directora del programa creatividad publicitaria de escuela DRAFT

 In Conversaciones con agripina

¿Cómo nació la Escuela Draft y qué os motivó a crear un espacio de formación especializado en creatividad publicitaria?

DRAFT nace de la necesidad de dar respuesta al talento creativo que hay en Andalucía y de ofrecerle una formación al nivel que exige hoy la industria creativa en el mercado español. Yo misma he vivido esta situación. Hace años quise formarme con algunos de los mejores creativos del país y para hacerlo tuve que trasladarme a Madrid. Con el tiempo, he coincidido con muchos colegas de profesión que se encontraban en la misma situación: profesionales y jóvenes talentos andaluces que querían formarse aquí, pero no encontraban una escuela especializada en creatividad publicitaria que pudiera ofrecerles ese nivel de formación.

Por eso DRAFT nace con una idea muy concreta: aprender practicando. Trabajar con briefs y timings reales, presentar ideas, aprender a ejecutar campañas visualmente y textualmente, recibir feedback y, sobre todo, conocer de cerca el día a día de una agencia. Queremos evitar esa desconexión que a veces existe entre lo que se aprende en el aula y lo que después se encuentra al incorporarse al mundo laboral.

Además, hay algo que para nosotros es fundamental: los profesores tienen que estar haciendo aquello que enseñan. En DRAFT contamos con creativos, directores de arte, planners, social media managers, expertos en IA y perfiles de agencia y cliente que están en activo. Creemos que la mejor manera de entender cómo funciona la industria es traerla directamente al aula.

Somos la primera escuela de creatividad de Andalucía, pero nuestro objetivo no es crear una escuela “regional”. Al contrario: queremos que el talento que se forme aquí pueda competir al mismo nivel que cualquier otro profesional, esté la agencia en Sevilla, Madrid, Londres o donde sea.

¿Qué es lo que más les cuesta a los alumnos cuando empiezan a dar sus primeros pasos en este mundo?

Creo que lo que más cuesta al principio es entender que tener una buena idea no es suficiente. Cuando empiezas, tienes muchas ganas de demostrar que eres creativo y es muy fácil enamorarte de tu primera idea, defenderla porque te gusta o frustrarte cuando alguien te dice que no funciona. Pero trabajar en creatividad implica aprender a generar diferentes propuestas, cuestionarlas, recibir feedback, descartarlas y volver a empezar.

También cuesta aprender a pensar desde el problema y no desde la solución. Como creativa nunca empiezo un proceso con “¿qué campaña puedo hacer?”, sino “¿qué problema tengo y como puedo resolverlo de una forma creativa que capte la atención de los usuarios?”.

Bajo mi experiencia, es importante que los alumnos entiendan que la creatividad no consiste únicamente en tener ideas, sino que implica todo un proceso: observar, investigar, escribir, “pintar”, presentar, trabajar en equipo, entender una marca, interpretar un brief y defender una propuesta.

Por eso, en DRAFT trabajamos con metodologías reales propias de una agencia: muchos briefs, casos reales de éxito y también de fracaso, cultura publicitaria y mucha práctica basada en desarrollar y ejecutar ideas. El objetivo no es que el alumno salga pensando que ya lo sabe todo, sino que salga preparado para enfrentarse a un brief real en una agencia, sin miedo a los timings ajustados, y que sea capaz de resolverlo de forma creativa, tanto desde la idea como desde la ejecución, contando con los recursos necesarios para afrontar los proyectos del día a día de una agencia.

¿Qué papel juega la práctica real frente a la teoría a la hora de formar a un buen creativo hoy en día?

En un contexto laboral tan creativo y dinámico, aprender únicamente a base de teoría queda obsoleto. Es importante conocer la teoría y tener una base sólida de cultura publicitaria. Pero, para ser un buen creativo, hay que aprender trabajando: conocer las campañas de éxito de los últimos años, entender los errores en casos reales y aprender de los procesos creativos internos de las agencias, desde las V01 y V02 hasta la V10 de un proyecto, hasta conseguir la mejor versión posible.

A conceptualizar se aprende practicando, no estudiando qué es la conceptualización de una idea. Por ello, en DRAFT queremos que los alumnos sean capaces de plasmar sus ideas tanto a nivel visual como escrito, tal y como lo harían en una agencia.

¿Cómo describirías el perfil del creativo publicitario del futuro en una sola frase?

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Creo que el creativo del futuro debe ser una mente inquieta, capaz no solo de tener ideas, sino de hacer cosas grandes con ellas, que piense en imágenes y en palabras y que sea capaz de reinventarse continuamente en un entorno digital.