Patricia Olivares, CEO en La Pequeña Agencia del S.XXI
¿Quién es Patricia Olivares?
Soy licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Málaga y una apasionada de este mundo desde que tengo uso de razón.
Mi carrera empezó en casa, literalmente, trabajando junto a mi padre en Contacto Publicidad, una agencia con más de 50 años de historia en la que aprendí todo lo que no se enseña en las aulas: la importancia de escuchar, de cuidar a los clientes y de ponerle cariño a cada proyecto.
Hace más de 12 años decidí emprender mi propio camino y nació La Pequeña Agencia, un proyecto muy personal que comparto con mis hermanos. Juntos unimos experiencia, creatividad y una forma de trabajar ágil, cercana y siempre a medida de cada cliente.
¿Qué es La Pequeña Agencia del Siglo XXI?
Es como su nombre indica, pequeña en tamaño pero enorme en ideas. Tenemos el tamaño perfecto para hacer grandes proyectos con un equipo con muchísima experiencia y dedicación acompañando a las marcas en todo lo que necesitan para comunicar, desde la primera chispa creativa hasta que el proyecto ve la luz. Nos denominamos “pequeños” porque creemos en los trabajos hechos con esmero. Sin producciones en masa y brindando un trato especial a cada cliente.
Con los años nos hemos especializado en tres mundos que nos apasionan: la moda fiesta, la alimentación y la promoción inmobiliaria. Tenemos el privilegio de trabajar con clientes tan emblemáticos como Cafés Santa Cristina, o marcas de moda fiesta de referencia como Moncho Heredia o Raffaello.
En los últimos tres años hemos evolucionado para dar respuesta a un mercado que ya vive a ritmo digital. Hoy, además de campañas y creatividad, desarrollamos webs, ecommerce, gestionamos redes sociales, posicionamos marcas en buscadores… en definitiva, ayudamos a nuestros clientes a brillar tanto en el mundo offline como online, siempre con cercanía, creatividad y soluciones hechas a medida.
¿Cuál ha sido vuestra mejor campaña?
No podría elegir una sola, porque de todas las que hacemos nos sentimos muy orgullosos. Cada proyecto tiene su historia, sus retos y su pequeña dosis de magia, y todos aportan algo especial.
Aun así, hay una acción que siempre me gusta mencionar: las campañas de azucarillos de Cafés Santa Cristina. Son pequeñas piezas de papel, pero en ellas intentamos meter algo enorme: un trocito de la cultura malagueña. Cada mensaje es una ventana a nuestra forma de hablar, a nuestras tradiciones, a ese humor y cariño que nos hace únicos. Ver cómo alguien sonríe al leer un azucarillo es, para nosotros, la mejor recompensa.
¿Una de referencia?
Me encanta la campaña Andalusian Crush de Ogilvy para Turismo de Andalucía. Me parece un ejemplo brillante de cómo comunicar nuestra tierra desde una perspectiva fresca, potente y emocional, rompiendo con los tópicos pero sin perder la esencia. Es visualmente espectacular, con una narrativa que atrapa y una capacidad increíble para transmitir sensaciones. Creo que demuestra que, cuando hay una buena idea y se ejecuta con excelencia, una campaña puede quedarse grabada en la memoria.

