David Marina, director general creativo & founder en FISHER.

 In Conversaciones con agripina

¿Quién es David Marina?

Soy publicista y cofundador de Fisher Agencia Creativa, junto a mi socio y amigo Javier Ojeda, uno de los mejores creativos que conozco (y conozco muchos). Desde pequeño me fascinaban los anuncios. Con los años, empecé a analizarlos y soñaba con crear historias como las de Segarra, Casadevall, Furones, Moliné, Bassat… y tantos otros inmensos publicistas españoles.

He pasado por grandes agencias (Contrapunto, McCann, Young&Rubicam o Havas) y he trabajado en decenas de campañas para muchas grandes marcas (Movistar, Santander, Peugeot, Endesa, Carrefour, Save the Children).

He vivido los festivales de Cannes, El Sol o CdeC, primero como espectador apasionado, luego como nervioso participante. Y aún hoy, sigo emocionándome cuando veo una gran idea nacida de un insight potente.

En Fisher hacemos justo eso: buscar ideas con alma, campañas que no solo funcionen sino que conecten, que digas “ojalá se me hubiera ocurrido a mí”. Y, sobre todo, seguimos disfrutando del oficio, porque si algo he aprendido en estos años es que la publicidad, cuando es buena, es eterna.

 

¿Qué es Fisher?

Es una agencia creativa independiente nacida de la pasión que compartimos Javi y yo por la buena publicidad. Creemos en las ideas que emocionan, las que hacen que una marca y su público se entiendan, se rían o
se detengan a pensar.

Partimos siempre de una estrategia sólida, de un insight universal que sirva de base para construir conceptos potentes, capaces de vivir en cualquier medio o soporte y que por supuesto, sean la base de unas campañas notorias.
Somos una agencia pequeña, sí, pero con ideas grandes. Y sobre todo, con la convicción de que la buena publicidad sigue siendo el mejor negocio del mundo.

¿Cuál ha sido vuestro mejor proyecto?

Para nosotros todos los que tenemos son como hijos, no podemos elegir uno mejor que otro. Pero si tuviésemos que destacar uno, sería la campaña de «Movimiento Imparable» para Ecoembes.

Una idea que busca resaltar como un pequeño gesto cotidiano —como el de reciclar— puede convertirse en el inicio de un gran movimiento social. La campaña busca reivindicar la economía circular como un cambio real y
necesario: si lo hacemos bien, podemos reducir los residuos, ahorrar miles de recursos naturales y proteger el planeta.

Nuestro objetivo era poner en valor este movimiento, comparándolo con los grandes movimientos sociales de los últimos siglos por su alcance, coherencia y propósito. Una campaña que demuestra que cuando millones de personas hacen algo pequeño, el resultado puede ser enorme.

Un proyecto del que estamos especialmente orgullosos. Una campaña que nos recordó por qué hacemos lo que hacemos: contar historias que mueven a la gente.

¿Una campaña de referencia?

Uy, con lo que me gusta la publicidad, es imposible quedarme solo con una. Son cientos. Desde Always «#LikeAGirl», con ese insight social tan poderoso que generó tanta conversación global, Metro Trains «Dumb Ways to Die», que con humor negro y una canción inolvidable logró cambiar el comportamiento de los usuarios del metro de Melbourne, hasta «Meet Graham», una escultura humana que consiguió concienciar de forma brutal sobre los peligros de los accidentes de tráfico.

Pero si hay una que me ha marcado especialmente desde que comencé en publicidad, sería Apple «Think Different», de TBWA\Chiat\Day, el reposicionamiento de marca más poético de la historia. Una campaña que devolvió alma, propósito y orgullo a Apple. Locutado por el mismísimo Steve Jobs.

En España también tenemos muchas campañas y sobre todo agencias que nos inspiran: PS21, Mono Madrid, Pingüino Torreblanca, This Is Libre, &Rosas… y muchas otras.

Todas estas campañas y sus agencias tienen algo en común: las campañas que hacen normalmente nacen de una verdad simple, pero dicha de la forma más brillante posible. Eso es, para mí, la buena publicidad.